Dice mami que hasta para ser perro hay que tener suerte y pues este es el caso de Qui-Gon Jinn, El Perrito Viajero.
Llegó el mes de noviembre y ya yo llevaba varias lloradas pensando en la separación de Qui-Gon para navidades. En una visita al veterinario salió el tema y nos dijeron que no había mayor problema para el perro en un viaje largo, sólo un poco de aburrimiento. Así que a partir de ese día me volvió el alma al cuerpo con la ilusión de Qui-Gon en Panamá, sentimiento que transmitimos al otro lado del Oceano creando gran expectativa.
Ya cuando estábamos vestidos y alborotados, a dos semanas de partir nos informan en el veterinario que Panamá está en la lista de los países de alto riesgo de rabia urbana (dice Kingo que será por los tranques) lo cual podría impedirle a Qui-Gon el ser reimportado en Suiza, pues siendo un puppy era posible que no tuviese suficientes anticuerpos.
Casi me da algo con esa noticia, sobre todo porque no fueron muy alentadores, pero entre una llantarria y otra formamos un solo corre-corre para lograr hacerle la prueba de sangre exigida por la Oficina Veterinaria Federal (de acuerdo a los parámetros de la Comunidad Europea), la cual que debía hacer el trayecto Ginebra-Berna y obtener el resultado antes de la fecha prevista para el viaje. El 18 de diciembre, día maravilloso, nos confirmaron que nuestro Qui-Gon divino estaba super bien y listo para irse a su otra patria!!!
Llegó el gran día e inició el periplo, que tomó proporciones épicas para Honey entre papeleos, desarmar la jaula para que cupiese en el carro, armar la jaula afuera del aeropuerto con el frío a toda mecha, más papeleos de check-in, llegada a Panamá pasar cuarentena, control veterinario, hasta que AL FIN llegaron mis dos amores sanos y salvos (NI DUDEN que hubo llanto de mi parte).
Qui-Gon pisó el suelo patrio y pasó a otro nivel. Consentido al máximo, disfrutó de cuantos besos, caricias y abrazos de todos los miembros de ambas familias y de todas las edades. Se convirtió en EL REY de los corazones de todos.
Hacía la siesta con sus abuelitos Carrizo, visitaba a sus abuelitos Vergara, jugó con todos mis sobrinos hasta decir no más, nos fuimos a Cerro Azul, a la playa, a la finca, a Las Tablas...y el perrito viajero disfrutando cada etapa de sus viajes.
En Cerro Azul conoció a su hermana gata La Niña, quien no gusto de él y le sacó la gillete más rápido que ligero. Tan bellos mis dos hijos, los quería ojear! Entre Ocú y Panamá conoció a varios amiguitos: Sofoco, Cloy, Oddie, Pipo, Chiquitín, Tiger Alonso...no todos querían jugar con él, pero Qui-Gon no se daba por vencido, siempre listo para corrinchar.
Se revolcó en la hierba, en la arena, en potreros, en tierra (pasó de ser blanco a pelirrojo y luego golden conforme se le iba quitando el sucio); quedó fanático de la rosca del Riba Smith, corrió, brincó, nadó hasta decir no más, pero sobre todo llenó nuestros corazones de mucha ternura y felicidad.
Si es por cuestión de suerte es indudable que Qui-Gon tiene mucha, así mismo es cierto que la nuestra es inmensa al tener un perrito tan especial como él. Mi hijo precioso! Pienso que es un regalito de amor, ternura y travesuras de parte de Dios para todos nosotros.
Fotos del Perrito Viajero aquí
Fotos del Viaje a Panamá aquí
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